Conques, tal vez el pueblo más bonito de Francia


La zona de Midi- Pyrénées en Francia es una de esas regiones que encierran un encanto proporcionado por sus pequeños y bellos pueblos. Entre ellos, destaca Conques, para muchos, el pueblo más bonito de Francia y uno de los centros de peregrinación más importantes del país gracias a la Abadía de Sainte-Foy.

Es un pequeño pueblo de apenas 300 habitantes aferrados a la ladera de una montaña, donde el tiempo parece haberse detenido y no haber avanzado desde la Edad Media. La armonía en todas sus casas con un mismo estilo hacen de este pequeño rincón del sur de Francia un destino de obligada visita.

La mágica residencia de Alejandro Dumas. Castillo de Monte-Cristo, Francia 


Se encuentra situado al oeste de Paris, en Port- Marly y fue el lugar elegido por Alejandro Dumas para establecer su residencia. Actualmente se encuentra abierto al público y guarda la esencia que el escritor dejó.

Uno de los,lugares más curiosos del Castillo es la pequeña residencia llamada Castillo de If, que sirvió de gabinete de trabajo de Alejandro. El Castillo de If es en efecto el nombre de una pequeña isla, frente a la ciudad de Marsella, donde el Conde de Montecristo fue encarcelado.

Fue declarado Mnumento Histórico en 1972 por el Gobierno francés y actualmente es la sede de la Asociación de Amigos de Alejandro Dumas 

El patrimonio romano de Arlés, Francia


Como no podía ser de otra,anera, el Teatro Romano de Arlés, construido entre los años 80 y 90 A.C., es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Se construyó poco después del Coliseo de Roma, por lo que arquitectónicamente guardan muchas similitudes.

A su incontestable valor histórico le suma que él en sí mismo es un motivo de inspiración artística, ya que fue un lugar que pintó en varias ocasiones el pintor holandés Vincent Van Gogh durante su estancia arlesiana.

Pueblos en la Roca, Rocamadour. Francia


Los edificios de Rocamadour, crecen hacia arriba en el acantilado de la derecha del río Alzou. Este bello pueblo de Francia es un centro de peregrinaje a la Virgen María, bajo forma de una Virgen Negra recubierta de plata.

Su nombre viene de las reliquias de San Amador cuyo cuerpo, presuntamente incorrupto, fue encontrado por monjes Benedictinos en el interior del santuario mariano, en el año 1162.

Uno de los pueblos más bellos de la región de Mediodía-Pirineos


Desde 1981 el Palacio de Fontainebleau forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Este palacio, que es uno de los mayores de Francia, fue la gran obra de Napoleón Bonaparte, como alternativa del Palacio de Versalles, el cual tenía connotaciones borbónicas.

De hecho fue en este palacio donde Napoleón I firmó su abdicación y se fue al exilio.

Actualmente una parte del palacio forma parte de la Escurla americana de Arte y como dato curioso, tiene las pistas de tenis más grandes del mundo.

La belleza de la Catedral de Estrasburgo

  
La catedral de Notre-Dame de Estrasburgo está situado en el centro histórico de la ciudad y desde 1988 esta declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Fue construida en el siglo XI y su torre medieval sigue siendo una de las torres medievales más altas de Europa.Su altura hizo de Nuestra Señora de Estrasburgo el edificio más alto de la Cristiandad hasta el siglo XIX cuando los campanarios de Ulm y Colonia la superaron. Además, al igual que en Praga posee un reloj astronómico medieval realmente espectacular. 

Estrasburgo no solamente posee esta catedral imponente, además toda ella en su conjunto es una de las ciudades medievales más bellas de Europa y sin duda es una de las capitales europeas de las navidades.

La cuidad corsaria de Saint-Melo, Francia

  
La ciudad corsaria del Saint-Melo es una ciudad amurallada que data del siglo XIII y la que tras una larga restauración ha vuelto recobrar el esplendor de antaño convirtiéndose en un destino turístico europeo de excepción. 

Sus habitantes no se consideran ni franceses ni bretones, incluso durante cuatro años fue una republica independiente. Descendientes de los famosos corsarios, no consideraban a los mismos simples piratas, sino auténticos aventureros de los mares.