La ciudad corsaria del Saint-Melo es una ciudad amurallada que data del siglo XIII y la que tras una larga restauración ha vuelto recobrar el esplendor de antaño convirtiéndose en un destino turístico europeo de excepción. 

Sus habitantes no se consideran ni franceses ni bretones, incluso durante cuatro años fue una republica independiente. Descendientes de los famosos corsarios, no consideraban a los mismos simples piratas, sino auténticos aventureros de los mares.