Se encuentra ubicado en uno de los conjuntos arquitectónicos más increíbles de la República Checa, el Castillo de Praga.  Su primera piedra se colocó en el año 1344, aunque su construcción se prolongó durante muchos siglos y con muchos maestros de obra.

Una preciosa catedral de estilo gótico, erigida para conmemorar al monarca Carlos IV y convertir a Praga en el centro del imperio.

En la Capilla de san Wenceslao, por ejemplo, maravillosamente ornamentada con pinturas y piedras semipreciosas, se encuentran los restos del patrono; en la cripta, se encuentran las tumbas de los reyes checos y la Cámara de la Corona, donde se custodian las Joyas de la Coronación.