Escocia es sinónimo de historia, de misterio, de belleza y de ruinas. Ruinas imponentes que permanecen silenciosas al paso del tiempo sin inmutarse, casi tan hermosas como el día que fueron levantadas.

Un ejemplo de ello es la Abadía de Jedburgh, fundada en 1138 como una de las más importantes de Escocia. 

Y como no podía ser de otra manera, un lugar tan misterioso no está exento de leyenda. Cuenta la misma, que un fantasma se le apareció al rey Alexander III durante su boda en 1285,augurando una Muerte prematura al mismo. Curiosamente un año más tarde, el monarca cayó de su cabello y falleció.

Al margen de cuentos y leyendas está Abadía es una de las 4 más importantes construidas en los Borders de Escocia y por ello debe ser visitada.