Como no podía ser de otra,anera, el Teatro Romano de Arlés, construido entre los años 80 y 90 A.C., es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Se construyó poco después del Coliseo de Roma, por lo que arquitectónicamente guardan muchas similitudes.

A su incontestable valor histórico le suma que él en sí mismo es un motivo de inspiración artística, ya que fue un lugar que pintó en varias ocasiones el pintor holandés Vincent Van Gogh durante su estancia arlesiana.